Nadie sabe quién dio la voz de alarma

“…escribir el miedo es escribir despacio, con
letra pequeña y líneas separadas”. Olvido G.Valdés

Nadie sabe quién dio la voz de alarma.
Mi hermano pequeño gritó y yo grité
y todos gritaban.
Las canicas salieron en estampida
chocaron y se escondieron
en lugares inexactos.

Traía lo necesario
en sus alforjas de arpillera.

Sus pasos avanzaban se detenían
y continuaban cada vez más cercanos.

Su voz de humo carraspeaba en la cocina.
Aquella noche la luna tenía el brillo de una hoz.

El hombre del saco que afilaba su hoja
respiraba muy cerca de nosotros.


De: Canción de las voces diminutas

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