Isabel G. Hualde: «La poesía fluye desde el corazón, es honestidad y libertad que nos inquieta y crea adicción»

Dice Isabel G. Hualde que de pequeña se extasiaba contemplando el cielo y colisionaba con el ritmo que exigía la otra realidad, «la normalizada», y así surgió con los años su afición por la poesía, como un territorio que le permitía abstraerse y conectar con otro mundo más amable, que el que la rodeaba.

¿Cómo ha influido el mundo rural en su creación literaria?
Vivir en Liédena supuso hace ya veinte años un reencuentro con la naturaleza, con la pulsión de lo interno, con un mundo de emociones creativo y libre junto al río Irati. A esto hay que sumar la vida vecinal, y lo que representa, como: el calor, la sencillez y la riqueza.

¿Toma elementos prestados de la naturaleza?
Sí, de mi relación con ella surge a veces la ardilla como representación del juego y de la libertad, también el misterioso mundo de las arañas y su paralelismo con procesos similares en nuestro mundo El entramado luminoso. Por otro lado, surgen poemas relacionados con mi propia experiencia personal como mujer y las experiencias de otras mujeres.

¿Otros impulsos para su trabajo literario?
La inyección vital que recibo en su momento desde el centro cívico, con el trabajo de Miguel Oliver, que lo gestiona y del alcalde, Ricardo Murillo, a raíz del cual asumo mi responsabilidad como concejal de Cultura en la promoción de: talleres (Taller de la Memoria), Jornada contra la Violencia de Género, celebración del 8 de Marzo, y visionados en relación con el tema.

Cisne azul o cisne negro, premio del XX Certamen de Poesía María del Villar, ¿se ha convertido en un referente en la temática de la mujer?
Habla sobre mujeres que bucean en lo interno para lograr expresarse, y representa un homenaje a las que han amplificado su voz a veces, a costa de su vida (Aisha, Malala, Nahikari…).

Mundo de luces y sombras, con lenguaje brillante, atrevido, fresco y universal, apunta Tomás Yerro.
En el poemario hay sensualidad, crítica, violencia, belleza, pero sobre todo, hay desnudez. Lo he presentado en Pamplona, en Estella, en Lumbier, en el marco de los Jueves de Poesía en Uztárroz (Roncal), invitada por las mujeres de Gaztelu. Y me ha dado pie además, para iniciar una experiencia de colaboración en la que el bertsolari Pablo Pérez y el pintor Andrés Urdician, han realizado respectivamente la traducción en euskera y la representación al óleo del poema Malala.

¿De dónde surge El ojo cegado, su último poemario?
Surge como rebeldía ante los problemas sociales que nos rodean.

¿Hay inquietud por la poesía en la comarca?
Sí. Está el certamen literario de Aibar, en el que participamos poetas hombres y mujeres de la zona, los encuentros de Lumbier organizados por el colectivo Conlalunaporsombrero, del que formo parte y otras intervenciones poéticas musicalizadas de amantes de la poesía. Son impulsos para promoverla, y para que otros autores desconocidos salgan a la luz; embriones de historias que se reproducen en libertad, y sirven de reflejo que ayuda a otros a avanzar.

¿Qué opina de las celebraciones como la del Día de la Poesía?
La poesía tiene que ser libre y liberadora, honesta, un viaje a los sentimientos profundos, de otra forma, dará un lenguaje equivocado y falso. Esperemos que no se banalice, ni se deje manipular. Si se absorbe y se explota, pierde su esencia.


FUENTE: Diario de Noticias, 22/03/16

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