Código deontológico. Prólogo de Marta Navarro García

Los murmullos del mundo

Marta Navarro García

La poesía, como otras disciplinas, es un camino que nos lleva al conocimiento. Una gran casa donde el mundo de las palabras abre infinitas puertas para que el misticismo, la observación, la belleza y las leyes de la intuición transiten en libertad.

Código deontológico es un poemario que va tejiendo una red de murmullos y de gritos, de luz y de noche, pero sobre todo es un escaparate a un mundo a menudo invisible. Entre las páginas del libro caminan, entre otros, ardillas, lobos, perros, lagartijas, luciérnagas, ballenas… y belleza, una belleza doliente, una belleza que cruje, que se aleja del silencio obligado para hacerse escuchar con voz ágil y luminosa, tan luminosa como el poema dedicado a las luciérnagas. En uno de sus versos, «Alguien que camina deprisa / golpea la noche», la autora nos resume la temperatura emocional del mundo en el que viven sus protagonistas, en el que todos vivimos.

«Dadle una pluma a la historia / para que corrija sus zonas oscuras». Estos versos pellizcan la memoria, nos hacen pedir que sí, que le entreguen a la historia una pluma nueva. Una historia donde se escuche el latir de miles de seres sintientes. Una pluma donde la empatía de Isabel Hualde dibuje un mundo de contornos tan salvajes como libres. Mientras llega esa pluma, debemos perdernos por los poemas de este libro, disfrutar de su capacidad de poner las palabras a ras de suelo, a ras de la hierba, para escuchar el corazón de la tierra y poder traducir sus códigos hasta hacernos llegar su dolor, su miedo, pero también su alegría. Y hacerlo con proporción, con la cantidad justa de imágenes, contundentes cuando necesitan serlo, refrescantes y mágicas como las primeras nieves cuando así lo requiere el poema.

En época de ruidos y artificios, este libro arriesga por todo lo contrario. No chilla, no altera, no busca llamar la atención con palabras altisonantes, y sin embargo consigue hacerse escuchar, consigue emocionar y logra que por un momento la vida de los otros sea también la nuestra. La vida de las cosas aparentemente pequeñas, la vida de los seres a los que nunca nadie antes había prestado atención de la forma en que la autora lo hace en este poemario.

Cada parte de las cuatro en las que esta obra aparece estructurada está unida a la siguiente, pero al mismo tiempo sin perder su independencia. Y en ese tránsito van creciendo las historias y protagonistas que ocupan sus páginas, hasta llegar con fuerza y determinación a un final de singular riqueza narrativa, acompañado de preguntas, de conclusiones y, por supuesto, de belleza. Tal vez sea la poesía una de las mejores formas de reescribir la historia de quienes silenciosamente transitan por la tierra. Sin duda, Código deontológico contribuye a que así sea.

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