Caminar horas. Prólogo de María Cano García

Caminar horas contempladas
(fragmento del prólogo)

María Cano García

“Siéntate, comienza el camino. Vas a emprender un viaje con la oportunidad de captar la esencia de la mirada de Isabel Hualde sobre lugares y ciudades, mirada que transita y “camina horas”, aunque de forma diferente a la que ofrecen, en imágenes subyugantes, las agencias de viajes: Praga, Lagos…Roma, “Demasiados dioses / -oráculo de nada” –escribe la poeta…//

Caminar horas no es un viaje, es una experiencia, una mirada que experimenta el mundo, no constituye solamente un recorrido hacia fuera, sino que se vive hacia adentro, volviéndose más nítidos, profundos y reales los territorios transitados tras la mirada poliédrica de la poeta.

No hablamos pues, de zonas comunes sino de espacios interiores proyectados en los lugares de paso, “sin ojos que delimiten /el territorio de la propia mirada”; lugares de encuentro donde “Las palabras se encienden / buscándose en el vaho-dulce temblor / de lo desconocido.”

Se trata de desplazarse por los paisajes emocionales que son reconstruidos y, a su vez, construyen a la mujer, a la escritora que recorre su tiempo y experiencias…

Este poemario es un trayecto sin gps, con el único mapa de la libertad decidiendo los pasos y dejándose llevar por un itinerario propio, sin rumbo, pero alcanzando orillas, con la sospecha de que –y la poeta cita a Mahmud Darwix- “los puertos están en el corazón.”

Este prólogo también constituye mi viaje personal, un caminar por las palabras a través de mis horas. Es sumergirse en otro enfoque del mundo y descubrir el mío propio. Es un aprender a percibir de otra manera. Ahora el reto es tuyo, emprende el viaje, camina por tus horas con esta guía. Los lugares, tus pasos y tu mirada nunca volverán a ser iguales.

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