La carta que nunca escribió Marilyn

“          …tiempo témpano de voz en singular / de palabras aisladas / y brazos
           que no saben nada más / que de sí mismos”.
María Cano García       

La pelvis arde y la noche arde y me cabalga. 
Husmeas entre mis muslos. Avanzas
y fijas los labios en mis pezones
encendidos sin remedio.

¡John!, te reclaman la rabia y el deseo.
La mirada clavada en la cima
más alta de una nación,
          -yo, su bandera-.
Y quedan rendidas las sábanas, mordidos
y resecos los labios por el fuego de tu nombre. 

John,
     my love,
         my President,
me envías a Robert (entre hermanos anda el juego).
Los labios queman o empalidecen en el oscuro
trajín del desamor.

El cuerpo que ayer levantó un ejército
es ruina de estragos y moratones.

Mira, la casa es escenario calculado de píldoras esparcidas,
y hay gritos, nervios, secretos de estado,  maldiciones y veladuras.

La blancura del silencio se tiende sobre mí, como si hubiera nevado.                            

 

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